viernes, 30 de mayo de 2008

El vaso medio lleno

La importancia de actuar en forma positiva

"Tanto si piensas que puedes como si piensas que no puedes, de todos modos estás en lo cierto"
Henry Ford


Muchas personas viven mirando cómo pasa la vida, mientras otras se pasean por ella disfrutando de sus éxitos... ¿Cuál es la diferencia entre estas personas? La diferencia es pequeña y enorme a la vez: la diferencia consiste en la conducta asertiva.
La conducta asertiva es, ante todo, un conjunto de aptitudes personales y sociales que una persona logra adquirir mediante el aprendizaje o el entrenamiento y que puede trasladar al campo del intercambio productivo con sus semejantes y con su entorno.
Si una persona cree que sólo dispone de un martillo, creerá que todos los problemas a resolver son clavos. O bien, como a una pulga, cuando se la mete en un frasco y se lo tapa, ésta comienza a saltar hasta que se resigna frente a la imposibilidad, luego, si se retira la tapa, la pulga ya está tan acostumbrada a su mundo de vidrio, que seguirá creyendo que no debe saltar, pues nunca lo conseguirá. Esto también es parte de las limitaciones humanas, de cómo nos condicionaron o nos condicionamos para ver una sola realidad. La conducta asertiva es un método que permite abrir la mente en forma creativa, enfocar el problema desde diversos aspectos.
La conducta asertiva le permite a la persona entrenada en ella:
-Hacer que las cosas sucedan y no esperar tranquilamente que llegue "el momento"
-Llevarlo hacia al éxito
-Conseguir lo que desea o se ha propuesto
-Mirar más allá del paradigma (darse cuenta de que dispone de más herramientas que un martillo)
-Buscar lo mejor de sí mismo
-Fijarse metas y objetivos
-Ver oportunidades
-Convertir los problemas en oportunidades
-Potenciar el optimismo en su grupo (sinergia)
¿Cómo se logra la conducta asertiva?
Mediante el uso de la reprogramación neurolinguística. ¿Por qué decimos reprogramación?
Nuestro cerebro se maneja respondiendo "al pie de la letra" todos nuestros requerimientos o señales. Desde pequeño, el ser humano recibe millones de mensajes de su entorno, más aun de figuras significativas. Los mensajes que hemos recibido de manera "negativa" tales como "No hagas... no debes... no puedes..." han quedado programados y siguen operando en la edad adulta, tiñiendo de negativismo todas nuestras acciones.
Está científicamente comprobado que es posible una reprogramación de mensajes provenientes del "no". Si nosotros nos fijamos un objetivo grande o pequeño, y nos proponemos cumplirlo, pero muy en el fondo están latiendo aquellos mensajes "no podrás... tal vez te equivoques... no tienes la fuerza suficiente... ¿y si te sale mal?, etc." seguramente nos irá mal.
Es posible "aprender" a pensar asertivamente, cambiando la imagen desde nosotros mismos hacia adentro y hacia fuera. Lo que pensamos de nosotros mismos es siempre un termómetro de lo que los otros piensan de nosotros.
La conducta asertiva no hace más (ni menos) que potenciar nuestras capacidades y enfocarlas en el sentido correcto.
Volviendo al inicio, la frase de Henry Ford (por cierto un empresario exitoso si los hubo) nos da la excelente definición de cómo puede cambiar una idea, un momento o una vida, logrando incorporar en nosotros conductas asertivas.
Hay una fuerza especial dentro de nosotros, conocerla y potenciarla es una oportunidad que no podemos dejar pasar.