La depresión es la enfermedad de la ausencia de voluntad.
Lo peor que se le puede decir a un depresivo es que "ponga voluntad", ya que no puede poner algo que no tiene; al comprobar que no puede, se deprime más.
En los períodos agudos, la contención familiar es muy importante. Se le debe mostrar que se está cerca de él, pero sin exigencias. Acompañarlo a las sesiones de terapia las primeras veces es recomendable, según el grado de depresión.
Otro factor importante es que la familia se informe sobre cómo es la enfermedad. El terapeuta suele facilitar material informativo que la familia y el paciente pueden compartir.
Las causas del trastorno bipolar se han relacionado con alteraciones genéticas y neuroquímicas, que pueden activarse tras episodios traumáticos de la vida.
A veces se tarda tiempo en hacer un diagnóstico diferencial, pero, si lo conseguimos, hasta más del 70% de los enfermos puede llevar una vida completamente normal si están debidamente controlados.
Su dificultad diagnóstica es grande y no olvidemos que se trata de un trastorno afectivo con episodios maniacos, hipomaniacos, depresivos o mixtos, que siguen una evolución recurrente con intervalos de estado de ánimo normal.
No hay diferencias por sexos, pero sí se observa que esta enfermedad mental ha afectado, en mayor o menor grado, a muchas personas relevantes, como los escritores Edgar Allan Poe, Hans Christian Andersen, Walt Whitman, Tennessee Williams, Virginia Woolf y Agatha Christie; actores como Cary Grant o Liz Taylor; grandes de la música y de la pintura como Wolfgang Amadeus Mozart y Vincent van Gogh; científicos como Isaac Newton; estrategas como Napoleón
miércoles, 27 de julio de 2011
El Trastorno Bipolar
El trastorno bipolar se caracteriza por cambios cíclicos en el estado de ánimo:
Fases de ánimo elevado o eufórico (manía)
Fases de ánimo bajo (depresión)
Los cambios de estado de ánimo pueden ser dramáticos y rápidos, pero más a menudo son graduales. Cuando una persona está en la fase depresiva del ciclo, puede padecer de uno, de varios o de todos los síntomas del trastorno depresivo. El trastorno afectivo bipolar produce cambios del ánimo patológicos de manía a depresión, con una tendencia a recurrir y a desaparecer espontáneamente.
Los Trastornos Bipolares se clasifican en:
Trastorno Bipolar I (o maníaco-depresivo): presencia de uno o más Episodios Maníacos y Episodios Depresivos Mayores
Trastorno Bipolar II: presencia de uno o más Episodios Hipomaníacos y Episodios Depresivos Mayores
Trastorno Ciclotímico: presencia, durante al menos 2 años, de períodos de síntomas hipomaníacos y de períodos de síntomas depresivos
Tanto los episodios maníacos como los depresivos pueden predominar y producir algunos cambios en el estado de ánimo, o los patrones de cambios del estado de ánimo pueden ser cíclicos, comenzando a menudo con una manía que termina en una depresión profunda.
A algunas personas se las denomina cicladores rápidos porque su ánimo puede cambiar varias veces en un día. Otros presentan lo que se llama "estados mixtos", en donde los pensamientos depresivos pueden aparecer en un episodio de manía o viceversa.
Cuando el trastorno afectivo bipolar se presenta en niños, generalmente aparece en su forma mixta.
Durante la fase depresiva el paciente presenta:
-Pérdida de la autoestima.
-Ensimismamiento
-Sentimientos de desesperanza o minusvalía
-Sentimientos de culpabilidad excesivos o inapropiados
-Fatiga (cansancio o aburrimiento) que dura semanas o meses
-Lentitud exagerada (inercia)
-Somnolencia diurna persistente
-Insomnio
-Problemas de concentración, fácil distracción por sucesos sin trascendencia
-Dificultad para tomar decisiones
-Pérdida del apetito
-Pérdida involuntaria de peso
-Pensamientos anormales sobre la muerte
-Pensamientos sobre el suicidio, planificación de suicidio o intentos de suicidio
-Disminución del interés en las actividades diarias
-Disminución del placer producido por las actividades cotidianas
En la fase maníaca se presentan:
-Exaltación del estado de ánimo
-Aumento de las actividades orientadas hacia metas
-Ideas fugaces o pensamiento acelerado
-Autoestima alta
-Menor necesidad de dormir
-Agitación
-Logorrea (hablar más de lo usual o tener la necesidad de continuar hablando)
-Incremento en la actividad involuntaria (es decir, caminar de un lado a otro, torcer las manos)
-Inquietud excesiva
-Aumento involuntario del peso
-Bajo control del temperamento
-Patrón de comportamiento de irresponsabilidad extrema
-Aumento en la actividad dirigida al plano social o sexual
-Compromiso excesivo y dañino en actividades placenteras que tienen un gran potencial de producir consecuencias dolorosas (andar en juergas, tener múltiples compañeros sexuales, consumir alcohol y otras drogas)
-Creencias falsas (delirios)
-Alucinaciones
Los síntomas maníacos y depresivos se pueden dar simultáneamente o en una sucesión rápida en la denominada fase mixta.
Fases de ánimo elevado o eufórico (manía)
Fases de ánimo bajo (depresión)
Los cambios de estado de ánimo pueden ser dramáticos y rápidos, pero más a menudo son graduales. Cuando una persona está en la fase depresiva del ciclo, puede padecer de uno, de varios o de todos los síntomas del trastorno depresivo. El trastorno afectivo bipolar produce cambios del ánimo patológicos de manía a depresión, con una tendencia a recurrir y a desaparecer espontáneamente.
Los Trastornos Bipolares se clasifican en:
Trastorno Bipolar I (o maníaco-depresivo): presencia de uno o más Episodios Maníacos y Episodios Depresivos Mayores
Trastorno Bipolar II: presencia de uno o más Episodios Hipomaníacos y Episodios Depresivos Mayores
Trastorno Ciclotímico: presencia, durante al menos 2 años, de períodos de síntomas hipomaníacos y de períodos de síntomas depresivos
Tanto los episodios maníacos como los depresivos pueden predominar y producir algunos cambios en el estado de ánimo, o los patrones de cambios del estado de ánimo pueden ser cíclicos, comenzando a menudo con una manía que termina en una depresión profunda.
A algunas personas se las denomina cicladores rápidos porque su ánimo puede cambiar varias veces en un día. Otros presentan lo que se llama "estados mixtos", en donde los pensamientos depresivos pueden aparecer en un episodio de manía o viceversa.
Cuando el trastorno afectivo bipolar se presenta en niños, generalmente aparece en su forma mixta.
Durante la fase depresiva el paciente presenta:
-Pérdida de la autoestima.
-Ensimismamiento
-Sentimientos de desesperanza o minusvalía
-Sentimientos de culpabilidad excesivos o inapropiados
-Fatiga (cansancio o aburrimiento) que dura semanas o meses
-Lentitud exagerada (inercia)
-Somnolencia diurna persistente
-Insomnio
-Problemas de concentración, fácil distracción por sucesos sin trascendencia
-Dificultad para tomar decisiones
-Pérdida del apetito
-Pérdida involuntaria de peso
-Pensamientos anormales sobre la muerte
-Pensamientos sobre el suicidio, planificación de suicidio o intentos de suicidio
-Disminución del interés en las actividades diarias
-Disminución del placer producido por las actividades cotidianas
En la fase maníaca se presentan:
-Exaltación del estado de ánimo
-Aumento de las actividades orientadas hacia metas
-Ideas fugaces o pensamiento acelerado
-Autoestima alta
-Menor necesidad de dormir
-Agitación
-Logorrea (hablar más de lo usual o tener la necesidad de continuar hablando)
-Incremento en la actividad involuntaria (es decir, caminar de un lado a otro, torcer las manos)
-Inquietud excesiva
-Aumento involuntario del peso
-Bajo control del temperamento
-Patrón de comportamiento de irresponsabilidad extrema
-Aumento en la actividad dirigida al plano social o sexual
-Compromiso excesivo y dañino en actividades placenteras que tienen un gran potencial de producir consecuencias dolorosas (andar en juergas, tener múltiples compañeros sexuales, consumir alcohol y otras drogas)
-Creencias falsas (delirios)
-Alucinaciones
Los síntomas maníacos y depresivos se pueden dar simultáneamente o en una sucesión rápida en la denominada fase mixta.
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