miércoles, 27 de julio de 2011

¿Cómo puede ayudar la familia y el entorno del paciente bipolar?

La depresión es la enfermedad de la ausencia de voluntad.

Lo peor que se le puede decir a un depresivo es que "ponga voluntad", ya que no puede poner algo que no tiene; al comprobar que no puede, se deprime más.

En los períodos agudos, la contención familiar es muy importante. Se le debe mostrar que se está cerca de él, pero sin exigencias. Acompañarlo a las sesiones de terapia las primeras veces es recomendable, según el grado de depresión.

Otro factor importante es que la familia se informe sobre cómo es la enfermedad. El terapeuta suele facilitar material informativo que la familia y el paciente pueden compartir.

Las causas del trastorno bipolar se han relacionado con alteraciones genéticas y neuroquímicas, que pueden activarse tras episodios traumáticos de la vida.

A veces se tarda tiempo en hacer un diagnóstico diferencial, pero, si lo conseguimos, hasta más del 70% de los enfermos puede llevar una vida completamente normal si están debidamente controlados.

Su dificultad diagnóstica es grande y no olvidemos que se trata de un trastorno afectivo con episodios maniacos, hipomaniacos, depresivos o mixtos, que siguen una evolución recurrente con intervalos de estado de ánimo normal.


No hay diferencias por sexos, pero sí se observa que esta enfermedad mental ha afectado, en mayor o menor grado, a muchas personas relevantes, como los escritores Edgar Allan Poe, Hans Christian Andersen, Walt Whitman, Tennessee Williams, Virginia Woolf y Agatha Christie; actores como Cary Grant o Liz Taylor; grandes de la música y de la pintura como Wolfgang Amadeus Mozart y Vincent van Gogh; científicos como Isaac Newton; estrategas como Napoleón

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