miércoles, 22 de mayo de 2013

Mi vida no tiene sentido


Cuando la vida carece de sentido, la persona tiene problemas de sueño (duerme mucho o no puede dormir), pierde o aumenta su apetito, desea estar todo el dia en la cama o sin salir, no tiene interés por nada o casi nada, descuida su aseo o cuidado personal, estamos hablando de un cuadro de depresión. La depresión es una de las patologías más comunes en la actualidad y una de las más enmascaradas.

Muchas personas que padecen esta enfermedad son tildados de "desanimados", "tristes" o "apáticos", o bien, son alentados por su entorno a que "pongan voluntad para hacer cosas". Sin embargo, esta forma de considerarlos y de tratarse a sí mismos es contraproducente, ya que no permite que la persona reciba ayuda. Lo grave es que muchas de estas personas dan un próximo paso que es la autodestrucción, ya sea por suicidio o mediante formas de vida insanas.

La depresión es definida por la persona que la padece como que lleva "una existencia sin sentido", que no tiene calidad de vida. Es por ello que una de las indicaciones terapéuticas es la de ayudarle a encontrar la vía por la cual dirigir sus energías hacia el logro de una trascendencia social cuyo resultado sea la satisfacción personal. Claro está, el sentido de la vida no es algo común para todos los individuos, es personal, porque lo que me lo da a mí no lo dará a mi pareja o a mis hijos. Así, lo primero que se trabaja en terapia es preguntarle al paciente cuál es su mejor atributo, su mejor cualidad, en qué aspecto es realmente bueno. Y de eso no es difícil darse cuenta. Muchas personas a lo mejor lo buscan porque es buen conversador o sabe arreglar bien los cabellos o explicar bien las cosas para que otros la entiendan, o sabe de mecánica o de computación, hace unos dulces exquisitos, cose muy bien,o escribe de manera impecable...

Una vez que se identifican atributos se pasa a focalizar las energías en desarrollarlo, pulirlo, potenciarlo y aplicarlo a la vida real. Por ejemplo, si la persona descubre que es buena con la peluquería, si es creativa y le gusta inventar cortes o peinados, estar al tanto de lo que se hace en otros lugares dentro y fuera de su país, de la última moda; puede sugerírsele el estudio y/o ejercicio del oficio. Y si no desea ponerse metas tan ambiciosas, al menos puede conocer qué están haciendo los peluqueros de su ciudad y tratar de hacerlo, al menos igual, con sus amigas o su entorno.

 Se trabaja mucho con el refuerzo de la autoestima y la dedicación personal y el amor con que haga lo suyo. Cuando empiece a notar que arreglar los cabellos a las personas dejó de ser un trabajo y ya es otra cosa, no ajena a sí mismo, sino que es parte suya como lo puede ser un lunar o las canas, entonces, estará en el momento adecuado para empezar a dedicarle todo el tiempo de su vida, pues le está brindando un sentido a su existencia.

Otras veces no hay que descubrirse atributo alguno, ni competir con nadie. Simplemente se le motiva a mirar a su alrededor y que trate de encontrar la persona más necesitada de él, por ejemplo, su abuela, su pequeño hijo, su esposa, su esposo, etc, y todo lo que el paciente puede brindarle a esa persona (construir redes afectivas).

Al parecer, para algunos no hay nada que los entusiasme, y en esos momentos tal vez un animal afectivo pueda lograrlo. Hemos encontrado en nuestra práctica profesional sujetos que viven solos, sin pareja ni hijos, muy tristes, y junto con el tratamiento psicofarmacológico, se les ha sugerido criar un animal de compañía al cual brindar afecto y atención y así han encontrado una razón para vivir.

El objetivo básico de la terapia para la depresión es lograr identificar cuál es el déficit del paciente en sus relaciones interpersonales y, una vez descubierto, direccionar los esfuerzos para re-elaborar esa inserción, esa relación a través del trabajo con creencias y tareas programadas. La interconsulta con psiquiatría siempre es bienvenida.
Lic. María Luz Brambilla

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