miércoles, 22 de mayo de 2013

Tomar decisiones


Cuando Walt Disney pensaba si merecía la pena o no producir la película Blancanieves se enfrentaba a un gran riesgo. Nadie había realizado un largometraje con dibujos animados y mucha gente pensaba que sería un gran fracaso; los detractores de la idea afirmaban que no había nadie en el mundo capaz de permanecer sentado durante 90 minutos frente a una pantalla mirando dibujos animados. 

Por otro lado, el costo de la producción era tan elevado que de haber fracasado probablemente hubiese significado el fin de los estudios Disney. 

El riesgo era importante, pero al resultar un éxito a escala mundial, los beneficios fueron igualmente espectaculares y a nadie le cabe duda de que mereció la pena asumir ese riesgo.


Es evidente que a la hora de calibrar lo mejor y lo peor que podría ocurrir al tomar una decisión es indispensable conocer las probabilidades de que una u otra cosa se den. Si el riesgo es elevado pero es poco probable que se confirme, no hay razón para descartar esa opción. 
Por otro lado, las ventajas son importantes y todo parece indicar que podrían darse, la opción ganará puntos. Sin embargo, si los beneficios que podrías extraer de esa alternativa no compensa el peligro que implica, la opción no será tan interesante. 

Valorá las probabilidades de que se dé una u otra situación y apuntalo en tus notas. De todos modos, recordá que se trata sólo de una apreciación. Puntúa cada situación de uno a diez o por medio de un porcentaje para que te resulte más sencillo ver el peso de lo bueno y de lo malo. 

Tené en cuenta que la suma de ambos no debe ser el cien por cien. Una de las dos situaciones debe pesar más. Por otro lado, si has decidido que las probabilidades de que surja la peor de las situaciones es de un diez por ciento y la mejor, de un veinte por ciento, es de esperar que no se den ni la una ni la otra.Una vez calibrados los riesgos, las ventajas y la probabilidad de que se den unas u otras, podrás analizar la opción en sí. 

Al final de la valoración de riesgos habrás desestimado varias de las opciones disponibles:
  • Aquellas que implican un riesgo elevado y unas ventajas reducidas.
  • Aquellas en las que el riesgo potencial es injustificable como, por ejemplo, cuando podría suponer daños o problemas a terceros.
  • Aquellas en las que la probabilidad de que ocurra lo peor es bastante mayor que la de que se dé lo mejor.
Estas valoraciones te permitirán tomar una decisión con más fundamento y que te lleve a resultados más exitosos.
Lic. María Luz Brambilla

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